TECNICAS Y METODOS PARA OLVIDAR

 

Dicen que la debilidad se supera dejándola atrás, y que las necias fantasías duran hasta que te decides a abrir los ojos a la realidad. Pero desgraciadamente, la mayoría de las mujeres que han sufrido demasiado por amar a quien no ha sabido valorarlas, respetarlas ni merecerlas, se niegan a renunciar a la esperanza, no están dispuestas a soltar las riendas de sus sufrimientos aunque éstos sigan doliendo más allá de la piel. ¿Por qué sucede esto? ¿Será porque les gusta sufrir y disfrutan su sufrimiento? ¿Será porque les agrada sentirse víctimas principales o mártires de primera clase? ¿Será que piensan que entre más lágrimas derramen en esta vida, más pronto se ganarán el pase o boleto para llegar más rápido al cielo?

No hay una fórmula mágica para olvidar a un hombre que mucho se amó y que desafortunadamente no supo corresponder sinceramente a nuestro amor o que nos engañó por conveniencia, fingiéndonos un amor que estuvo muy lejos de sentir y eso se llama “Hacer fraude sentimental, o estafa de amor”. Fue muy fácil para él, saquear nuestro corazón y llevarse todo lo que pudo obtener gratuitamente, para después huir como lo hacen los ladrones cobardes y traidores que llegan sin pedir permiso y se van sin decir ni adiós.

La mujer comúnmente tiende a enamorarse perdidamente, el hombre a medias en un principio, regularmente después y luego desaparece (muy pocos son los que se enamoraran realmente con todo el corazón), eso es lo más incomprensible. Nuestra razón femenina no entiende esas cosas, pero sí intuye que algo anda mal en esa clase de hombres tan dobles, tan volubles y tan inestables emocionalmente, que primero juran amor, le bajan el cielo y las estrellas a la mujer, y cuando consiguen lo que quieren, se les olvidan muy fácilmente las promesas, que quizá terminan repitiéndoselas, seguramente a la mujer del siguiente turno en su vida.

Y aquí cabe hacer una pregunta: ¿Quién de los dos sufre más la ruptura sentimental?… Obviamente la respuesta es clara, precisa y concisa: ¡Sufre más el que siente más!, y generalmente es la mujer quien siente más la partida de ese hombre que no sólo amó hasta la locura, sino que adoró con toda su alma y seguirá adorando por mucho tiempo hasta el grado de la obsesión enfermiza, o hasta que se decida a aceptar su realidad del presente.

La mujer se sumerge en su mundo de recuerdos agradables y desagradables, se entrega al pasado, lo revive, lo trae al presente tarde, mañana y noche, lo sofríe y lo cocina con chile, tomate y cebolla en el desayuno, comida y cena, no quiere soltarlo, no quiere dejarlo ir, sigue alimentando sus recuerdos con una necedad casi masoquista: Le duelen pero le gustan, y no quiere soltarlos, se resiste a olvidar a pesar de sus resentimientos, tristezas y frustraciones cantando siempre la misma canción: “Es que quiero olvidarlo, pero no puedo”, “Es que es imposible olvidarlo”, “Es que lo traigo siempre en mi pensamiento, no puedo sacarlo”.

¿Será que realmente no puedes, o no quieres sacar a ese hombre de tu pensamiento mujer? Obsérvate sinceramente a ti misma y encuentra la diferencia… A ver… aquí va una información importante: Las imágenes mentales se alimentan con los recuerdos ¿lo sabías? Cuanto más pienses en una persona, o en una cosa, más difícil será que la olvides. Esto lleva una buena explicación y una buena dosis de razón en una frase muy conocida que dice: “Revivir, es volver a vivir” y si estás reviviendo diariamente los momentos pasados ¿Tú crees que vas a olvidarlos pronto? ¡Yo te digo que no!

¡Trata al menos de observar cómo te dominan tus pensamientos! fíjate cuántas veces al día estás recordando lo mismo y girando alrededor del mismo círculo vicioso. Te duermes y lo llevas y vuelves a proyectarlo en tus sueños… ¡Es cosa de nunca acabar!, con razón te sientes cansada, agotada y devastada por tu propio desaliento… ¡Pero no lo sueltas! ¿Qué te pasa mujer? ¿Ves la tempestad y no te hincas?

Mira; el muerto al pozo y el vivo al gozo dicen, y encontrarle el gozo a la vida es aceptar (por lo pronto), que ya no tenemos a ese hombre a nuestro lado, que ya se fue, que ya es pasado, y que ese pasado ya está muerto, enterrado y que no tiene regreso posible. Lo que te falta es hacer allí, un alto en el camino para reconstruir la parte más emotiva de tu ser y trascender tu sufrimiento, elevar tu autoestima y caminar con rumbo firme hacia el progreso y re forestación de tu hermoso corazón de mujer. ¿Quién dijo o dónde está escrito que está prohibido?

Cuéntanos tu caso, y adaptaremos para ti; la técnica o método que más te acomode, partiendo desde tus circunstancias muy particulares. ¿De acuerdo?

Mis respetos y cariño siempre,

 

RECORDANDO EL PASADO

En algunos momentos de nuestras vidas hemos escrito sentimientos y vivencias de aquello que nos ha ocurrido en la vida. Quizás escribimos de algo que nos marcó profundamente, y que aún después de muchos años lo seguimos pensando, añorando, y recordando.

Creo que hace bien escribir, sacar fuera todo aquello que muchas veces callamos por no poder habla. El tiempo ha pasado, esos tiempos que vienen a tu mente ya son parte del pasado, y ahora podrías escribir de ello. Plasmar por escrito aquello que tu corazón necesita soltar de algún modo.

HOY TENEMOS UNA ACTIVIDAD:
recuerdos La actividad de hoy consiste en eso, en escribir lo que nos salga del corazón, recuerdos  que tenemos en un viejo baúl de sentimientos, palabras que se quedaron sin decir, que ahora queremos expresar, aunque sea en una carta que nadie más leerá jamás…

Les dejo con un ejemplo, una carta de mi autoría (pero perdonen mis trampas, que es una carta ficticia y no personal),.

Mientras tú no estés aquí

Estas son las últimas palabras que guardé para ti…

No sé porqué hago esto, no sé lo que pretendo lograr con ello, esto que escribo es algo así como una reacción desesperada provocada por un instinto de supervivencia. Y es lo único claro que tengo que me sigue afectando el hecho de haber estado demasiado tiempo lejos de ti, sin saber lo que haces, sueñas, sientes o dices.

Algunas veces siento que aún estás dolido, e intento que un poco de tristeza se diluya con lo que escribo, como hago ahora.
No sé porqué te escribo, después de todo no es tu culpa, soy sólo yo… que no me acostumbro a tu ausencia.

A veces te siento cercano, tanto que tocarte casi podría;  siempre es así en mis sueños, sin distancias, pasado, o línea de tiempo que separe o limite nuestras vidas.

Pero siento dolor cuando me despierto, pues en ese momento me doy cuenta de cuan lejos estás de mi realidad. Es entonces cuando me nacen canciones, pues los recuerdos y las historias que llenan mi cabeza, y con gran trabajo los transcribo en papel. No busques significados tras todas estas palabras porque no los hay.

Escribo por obligación, casi como como terapia para librarme de las ansias de verte, abrazarte y acariciarnos como hace mucho tiempo lo hicimos. Antes te veía en todo aquello que me rodeaba, hoy miro a través de mi ventana y sólo veo el reflejo de mi propio rostro pegado al otro lado del cristal.

Demasiadas horas sin dormir, demasiado tiempo ausente, lejos de mi propio cuerpo viviendo en otros tiempos, en otros espacios, en donde tú estás presente, donde puedo tocarte y estar junto a ti, donde eres lo que necesito, donde podemos correr el uno tras el otro, sin temor, con todo un futuro por delante, anhelando llegar a la vejez sin las preocupaciones de la juventud. Pero siempre sabiendo que somos el uno para el otro.

Te busco entre los rayos del sol y tú me sonríes entre los reflejos de tus ojos. Nos reímos y nos abrazamos buscando nuestras bocas y labios para juntarlos, para pegarlos y no separarlos, conteniendo el aliento, reteniendo el momento, guardándolo para siempre, como un pequeño álbum de fotografías, construido de momentos, de mágicos momentos, de instantes que vienen a mí cada día y cada noche.

¡Lo que daría por que fueras sólo para mí! Quiero retenerte, quiero que vivas para siempre aquí, entre tu mundo y mi mundo, donde yo pueda encontrarte, donde nuestras vidas se crucen y se fundan en una sola.Y te aprieto más contra mí y respiro de tu piel, de tu cabello…

Mi cuerpo se convierte en una enorme esponja de sensaciones reteniendo cada contacto, cada roce ocasional en mi memoria para rescatarlos cuando sea necesario, cuando los tiempos difíciles llegan a mi puerta y poder revivir cada uno de esos momentos. A partir de esos fragmentos que para mí en ocasiones se convierten en la única fuerza que me mantiene, pero cada amanecer es lo mismo: Te grito con todas mis fuerzas “no te vayas, no te separes de mí, por favor, quédate y prometo hacerte feliz como nadie más lo ha hecho”, pero mis manos ya no te tocan y te desvaneces entre los recovecos de mi cabeza. ¿Dónde estás? ¿A dónde te has ido? ¿Aún puedes oírme? y otra vez me despierto sobre mi cama con la almohada húmeda y una lágrima rodando por mi rostro.

Ya ni siquiera sé lo que soy por la sencilla razón de que no sé lo que ahora soy para ti. Si soy caricias o golpes, días tristes o alegres, melancolía o esperanza, fe o desesperación, maravillosa fantasía o burda realidad… Son miles de sensaciones que de golpe se estrellan en el corazón, en mi corazón, sin poderse distinguir donde empiezan las unas y terminan las otras.

Duele tanto recordar y llegar siempre a la misma cruel conclusión: Pensar que todo eso y aún más pudimos ser estando juntos, después de todo lo que fuiste para mí, después de ser el único pensamiento en mi cabeza, el único sentimiento en mi corazón y la única verdad en mi vida. Ahora ya no eres una realidad, eres un dolor en mi pecho.

Ya ni siquiera sé lo que soy por la sencilla razón de que no sé lo que ahora soy para ti. Es que estoy tan confundida… ¿Acaso podrías tú decirme cómo es que aún cuando no estás conmigo mis dedos todavía sienten tu rostro? Mis ojos aún ven los tuyos, y mis oídos aún escuchan tu voz. Yo pensé en dejar todo esto oculto y esperar a que la amargura en mi garganta pasara con “mejores” días que supuestamente habrían de llegar, pero no sé porqué no llegan mejores días. Quizás también podría olvidar todo esto en algún recóndito cajón de mi escritorio, pero no pudo ser así. Por ahora sólo quiero que lo veas, que lo leas y lo sientas dentro de ti, porque por mucho que lo niegue o por mucho que intente luchar en contra de mi pasado y mis sentimientos acutales, todo eso es parte de mí y seguirá allí.

Mientras tu no estés aquí.

Autor: Shoshan, en Mayo, 2