¿EL TELEVISOR NOS UNE O NOS SEPARA?

¿El Televisor, nos une o nos separa? El mando a distancia (o control remoto) de la televisión es la causa de muchas peleas de parejas que conviven juntos. Cuando el televisor está en el dormitorio ya te imaginarás la que se arma… la persona que tiene el control es la que decide lo que van a ver, y si los dos no quieren ver la misma cosa se entra en una discusión.

Antes que nada, yo diría que antes de acostarse habría que acordar qué programas se van a ver cuando se está juntos en la cama. Conviene ceder un poco a fin de que el otro también pueda ceder, logrando así una mejor comunicación entre los dos.

¿No te ha pasado que tu pareja agarra el control y empieza a dar a los cientos de canales, tanto que te llegas a marear? Creo que cuando llegas a ese punto es hora de hablar y considerar si realmente es bueno tener un televisor en el dormitorio, porque ¿qué pasa si uno quiere dormir y el otro seguir mirando la tele?

Seguramente habría problemas, por eso hay que plantearse ese aparato en nuestra vida intima y no dejar que interfiera entre el amor que sólo es de dos dentro de la alcoba.

Muchas personas no pueden dormir sin ver algo de tele, es como esperar que le venga el sueño y de un día para otro no le puedes quitar esa costumbre, debemos ser más tolerantes y poco a poco ir cediendo hasta que estén a la misma altura de poder sugerir algo que ver juntos.

La televisión (ese aparato tan codiciado, peleado y valorado) puede ser un causante de muchas peleas y malos ratos, pero no debe ser así, también es bonito estar juntos mirando una película romántica o cómica, o también lo puedes acompañar a a ver su programa favorito, todo es cuestión de voluntad de querer hacer bien las cosas.

De lo contrario si las peleas persisten más de alguna pareja querrá o va a proponer a su compañero(a) dormir separados y eso no es bueno para la vida de la pareja, hay que salvar nuestra relación y ese aparato no será la causa de nuestro malestar, ¿verdad?

¿Que opinan chicas?

Con mucho cariño
Shoshan

¿Quién fuiste en tu vida anterior?

Según la teoría de la reencarnación, el alma del hombre o la conciencia, sobrevive la muerte y retorna en intervalos variantes para nacer en otro cuerpo físico con el propósito de crecer en conocimiento y sabiduría.

Parte de la creencia sugiere que todos experimentamos la vida como hombres y mujeres miembros de varias razas, clases económicas y sociales.

Te interesa saber quién fuiste en tu vida pasada, en que lugar pasaste tus últimos momentos; quizás en Australia o en la Patagonia, en qué época viviste, cuál pudo haber sido tu nombre en esa vida, cuál era tu profesión u oficio, cuál era tu signo del zodiaco, ¿eras hombre o mujer?, ¿cómo eras? quizás eras un filosofo o un pensador, un marinero, viajero, joyero, relojero, médico o cuál era tu empleo u oficio en tu última vida anterior

Completa el siguiente formulario para conocer quién pudiste haber sido en tu anterior vida. Además podrás saber exactamente cuanto tiempo has vivido en esta vida y en que día de la semana naciste..
para poder usarlo haz clik en este link   .http://www.misabueso.com/esoterica/vida/pasada.php

por Simon publicado el 10/04/2009

¿Por qué se enamora la gente? Algunas personas aseguran que irremediable, al enamorarse van directo al sufrimiento, pues se piensa que “El amor produce dolor” porque ciega la razón —así dicen.

Pero otras personas opinan todo lo contrario: Dicen que el amor es la chispa de la vida, que es la esencia de la alegría, de la esperanza, del optimismo, de la voluntad, y por supuesto de la felicidad.
La verdad de todo esto, es que cada una de estas dos opiniones, posee su propia razón. Sin embargo ambas desconocen el origen real de las sensaciones, de las percepciones,  de la atención y la memoria humana, y tambien de eso que llamamos: “enamoramiento” ¿o sí lo saben?, a ver… vayamos por favor a la parte medular de este asunto.

En primer lugar, coloquémonos en un estado anímico desde donde podamos ver a nuestro mundo, como un abanico de infinitas posibilidades. No limitarnos solamente a ver todo aquello que “parece ser real”, sino atrevernos a ir más allá de todo lo que para nosotros parece ser tan real, para subir a otro estrato mental, y aprender a mirar hacia todo lo que puede llegar a ser posible, e incluso, hasta llegar a acariciar la esperanza de que obre en nosotros la magia de la fe, ¿por qué no?

Científicamente está demostrado que el cerebro humano está dividido en departamentos, cuadros o partes importantes que cumplen sabiamente cada una su función. Cada área se encarga de producir sustancias y estas sustancias químicas llamadas:  “Péptidos” son las estructuras de toda proteína y aminoácidos termoeléctricos enlazados, en las redes neuronales, formando tormentas eléctricas sinápticas en el cerebro, al generar las emociones y las adicciones. Hay sustancias que producen risa, otras que producen odio, rencor, curiosidad, tristeza, o alegría, ganas de bailar, de brincar, de cantar, y hasta de tener sexo. Pero hay sustancias que te hacen ver o creer lo que no es, de allí que nacen las tantas apariencias que te confunden los pensamientos y te enredan los sentimientos.

No sé si alguna vez ustedes han confundido el amor con la pasión, a muchas mujeres nos ha sucedido, y también les pasa a los hombres, que llevados por una emoción pasajera, donde ponen el ojo, ponen la bala (como dice un dicho cierto), algunos son enamoradizos, (respetando las excepciones) son mujeriegos, vulgares, prosaicos, casanovas y donjuanes, creen estar enamorados de dos o más mujeres al mismo tiempo, cuando lo único que está sucediendo en su organismo, es que su sistema hormonal adictivo les pide más sexo, y una vez que ha pasado el “arrebato de la calentura”, se les acabó “el amor”… ¡No había tal!

Entonces esa es la razón del porqué a veces las parejas se casan creyendo estar “muy enamoradas” y al poco tiempo ya están peleando, ya están agrediéndose, odiándose y separándose. Pero si la gente supiera cómo funcionan los complejos mecanismos de su cerebro, también sabría el por qué se toman las decisiones… sean estas buenas o malas, a nadie le gusta tomar decisiones malas ¿verdad? Y mucho menos que te digan: “Te amo con todo mi hipotálamo”, o “Te necesito amor, con toda mi corteza cerebral”, o “Te quiero con todo el hemisferio derecho de mi cerebro”, ¡Uf…qué estupidez! terminaríamos dando de cachetadas ¿cierto?

Pero reflexionar en todo esto es lo importante: ¿Cómo aceptamos o negamos la realidad que vemos y de lo que tenemos: Salud, dinero, amor, y cómo lo afectamos o lo beneficiamos? ¿Qué disponibilidad tiene mi mente para confiar en la intangibilidad? ¿Cuáles son los resultados de mi creación, ahora que sé, que las emociones son sólo sustancias químicas neuronales producidas por el cerebro, y que hay una sustancia química para cada emoción? Porque lo grandioso no es saber que tienes una mente, sino descubrir qué cosas puedes hacer con tu mente, para despertar conciencia hacia las cosas que te rodean y puedas tener otra visión de tu entorno y una nueva perspectiva de vida.

Ya para finalizar, sólo me resta decir amigas queridas que Dios es más grande que la más grande debilidad humana y que SÍ SE PUEDE CAMBIAR… pero esto que os digo, no es para aceptarlo o rechazarlo categóricamente, sino para experimentarlo y asumirlo como una verdad y una responsabilidad muy personal. ¡Es noble conocer la belleza y los ideales del alma! ¿Pero te has preguntado a qué, o a quién eres adicta?

Mis respetos y cariño siempre,
Doral.